Almacenamiento de sustancias peligrosas

El almacenamiento incorrecto de algunas sustancias ha ocasionado accidentes de diferentes proporciones. Unos menores, pero otros tan grandes que han sido mencionados por grandes titulares de primera págína en los diarios y revistas de todo el mundo (ver un ejemplo de esto).

Es importante considerar que con almacenamiento no quiero decir solamente grandes bodegas o almacenes; también hablo de laboratorios y otros lugares en los que se almacenan pequeñas cantidades de estas sustancias y no por eso dejan de representar un peligro.

Identifiquemos las malas prácticas en el almacenamiento de sustancias peligrosas:

  • Falta de etiquetas o etiquetado incorrecto de envases y contenedores

  • Almacenamiento de sustancias incompatibles en lugares aledaños

  • Encausar fugas de sustancias peligrosas hacia alcantarillas y sumideros

  • Permitir fuentes de ignición en áreas donde se encuentran sustancias inflamables o explosivas

  • Ineficiencias en el control de inventario

  • Deficiencias en el aseo

Hablemos de estas malas prácticas:

Como todos debemos saber, ninguna sustancia peligrosa debe mantenerse o conservarse en recipientes sin etiquetas claras e identificables porque alguna persona desprevenida podría hacer mal uso del recipiente o de la sustancia misma.

Es sabido que muchas sustancias son incompatibles con otras, porque la mezcla de ellas puede ocasionar explosiones, sustancias corrosivas o, vapores o líquidos nocivos para la salud.

En las ocasiones en que el envase o contenedor de la sustancia peligrosa se escapa, la sustancia escapada no se trata adecuadamente y se encausa hacia alcantarillas, sifones o vertederos, corriendo el riesgo de mezclas y contacto de los humanos con ellas.

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Protección de la piel

La piel es el órgano más grande del cuerpo y representa el 10% de nuestro peso. La piel se encarga de protegernos de muchos agentes externos:

  • Físicos, como golpes y temperatura

  • Químicos, como ácidos o sustancias irritantes

  • Biológicos, como bacterias

Todos estos factores en si mismos representan riesgos tanto en si mismos, como para agravar alguna otra situación ya presente. Es decir, si nuestra piel ya esta herida o irritada, ellos pueden agravar la condición. En el desarrollo de nuestro trabajo podemos encontrarlos, por lo que es importante contar con una piel saludable que nos ofrezca una protección efectiva.

Los factores de riesgo más frecuente incluyen:

  • Sol: El sol reseca y quema la piel. Adicionalmente, puede ayudar a que algunas sustancias químicas sean absorbidas por la piel con mayor facilidad

  • Calor: la reacción natural del cuerpo al calor es el sudor y éste ayuda a disolver sustancias y facilitar su absorción

  • Frío: Reseca y agrieta la piel. Por estas grietas pueden penetrar sustancias nocivas para el organismo

  • Objetos punzantes y cortantes: Las pequeñas cortaduras con frecuencia se subestiman y no se tratan debidamente

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Cuidado de la piel

En un artículo que leí el mes pasado sobre la piel, se decía que las enfermedades de la piel, las cuales se conocen por el nombre de dermatitis, se han multiplicado en la segunda mitad de este siglo, debido al aumento tan grande de productos químicos en la industria.

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El problema, decía el artículo, es en la actualidad bastante fácil de controlar, si las gerencias de las empresas ponen a disposición de los trabajadores equipos de protección personal y les ayudan a comprender y a apreciar por medio de folletos, charlas, o cualquier otro medio, el valor inestimable de su piel.

Como recordarán algunos de ustedes, no es la primera vez que les voy a hablar sobre este tema. Creo que la piel es una parte muy importante de nuestro cuerpo y quiero que todos valoremos nuestro cuerpo como se merece.

A alguien le puede haber parecido un poco exagerado el que yo haya sugerido que algunas personas no valoran su cuerpo. La realidad es que hay trabajadores que piensan que la piel por ser una cosa tan superficial, no es una parte importante del cuerpo. Sé muy bien, como todos ustedes saben, que mucho más importante son órganos como el cerebro, el corazón y los pulmones, pero esto no es razón para que no valoremos la piel.

La piel es un tejido muy sensitivo que cubre todo nuestro cuerpo. Vivimos, sin ninguna exageración, dentro de una cápsula, nuestra piel. La piel de las personas adultas, como nosotros, tiene una extensión de más de 3 m2. A pesar de lo fina que es la piel, es muy resistente. Contiene entre dos y tres millones de glándulas de sudor, las cuales desechan al exterior alrededor de un litro de sudor en los meses fríos y más de cuatro litros al día durante los meses calientes.

Si no tuviéramos la piel, no podríamos sentir nada al tocar objetos o personas. La piel es una cadena misteriosa entrelazada de delicados circuitos eléctricos, antenas, cables, interruptores, tejidos y muchos otros mecanismos. Recibe una tercera parte de la sangre del cuerpo. La piel es un órgano vivo que, como un árbol, desecha las células (hojas) muertas y desarrolla otras nuevas que las reemplazan.

Cuando tengan tiempo, en sus casas, o en cualquier otro lugar, piensen un poco en todo esto que les he dicho, y se convencerán que la piel protege el funcionamiento interno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo. Si la dañamos, abrimos una brecha por la que pueden entrar toda clase de gérmenes y virus que pueden atacar nuestros órganos internos.

Es importante que protejamos nuestra piel para que la piel pueda proteger nuestro cuerpo. Debemos tratar de no exponerla a vapores irritantes y líquidos y a roces de materiales y sustancias que pueden dañarla. La mejor forma de lograr esto es usando la protección personal de que disponemos en nuestra planta: guantes, caretas, delantales, etc. Esto es, la protección que se ajuste mejor al trabajo específico que realicemos.

Y no sólo debemos protegerla aquí, dentro de la planta, sino también fuera. Hay personas que no se preocupan si queman su piel por exponerse demasiado al sol. Sólo cuando el médico les dice que han contraído cáncer por haber expuesto su piel excesivamente a los rayos ultravioletas del sol, es cuando empiezan a valorar su piel, pero ya es demasiado tarde.

Otras personas no dan ninguna importancia a los arañazos, cortaduras y pinchazos que sufren en su piel. No se preocupan de ir al botiquín de primeros auxilios a desinfectar esas pequeñas lesiones. Cualquier lesión, por pequeña que sea, puede producir inflamaciones importantes en nuestro cuerpo.

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