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El estrés laboral impacta en la convivencia familiar y la salud de trabajadores


El círculo de afectación empieza con el empleado que se rehusa a renunciar y soporta vejaciones que desquita en su hogar y provoca que los hijos prefieran estar fuera de casa.

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El interés de tener un buen salario que le permitiera pagar su casa, fue suficiente para que Mayra trabajara largas jornadas de trabajo.

Con el transcurso de los meses dejó de convivir con sus compañeros, le parecían ridículas las exigencias de su jefe y el trabajo que realizaba carecía cada vez más de calidad.

Cada semana tenía que soportar a un supervisor que todo el día se burlaba de ella y era tan estresante esa situación que mientras escuchaba aproximarse a esa persona, su corazón palpitaba con más fuerza y sentía que el rostro se le quería paralizar del coraje.

En más de una ocasión pensó en abandonar el empleo, pero continuaba ahí por el buen salario que percibía, de manera que el sentimiento de impotencia era mayor cada día, pues aunque hacía su mayor esfuerzo por sacar adelante el trabajo siempre alguien se quejaba del resultado.

Aunque su jornada laboral terminaba a las 5:00 de la tarde, Mayra se llevaba los problemas a casa, de manera que peleaba con el marido y se desquitaba con los hijos.

En la noche tenía insomnio y en el día sufría dolores de cabeza, acompañados de malestar muscular, además de que se mantenía irritada.

Finalmente renunció, pero como consecuencia del estrés tan severo ahora permanece en casa con un problema de gastritis.

El caso de Mayra no es único, ya que estudios del Instituto Mexicano del Seguro Social indican que un 20 por ciento de sus derechohabientes presentan estrés laboral y, como consecuencia, se manifiesta el síndrome de Burnout o “del trabajador quemado”, señaló Aristeo Calderón Azures, coordinador de Salud en el Trabajo del Hospital General 6.

Comentó que el síndrome se manifiesta en diferentes etapas. Al inicio surge la desmotivación y tensión; luego se registra bajo rendimiento laboral, ausentismo, ansiedad, dolor de cabeza, tensión muscular y dermatitis, generando cierto grado de incapacidad.

Cuando el problema es mayor se puede desencadenar depresión, dolores lumbares, gastritis, colitis, hipertensión arterial y diabetes.

Los trabajadores solicitan ayuda médica hasta que se encuentran en la tercera etapa, es decir, cuando tienen un daño orgánico o algún malestar reduce su capacidad de trabajo a tal grado que requiere una incapacidad, indicó.

“Muchas veces pasa desapercibido, tienen las tres etapas hasta que se diagnostican enfermedades como hipertensión arterial y diabetes mellitus”, abundó.

Explicó que con el estrés se desencadenan respuestas fisiológicas, una de ellas es la liberación de adrenalina que condiciona que exista un incremento en la glucosa, generando como consecuencia la diabetes.

El problema es grave, ya que las enfermedades relacionadas con el trabajo ocasionan el 23 por ciento de las muertes en el mundo, señaló Olivia Caraveo Villalobos, directora del Centro de Integración Juvenil.

Indicó que en México, la tercera causa de consulta en el área de salud mental es la reacción al estrés agudo y severo.

Comentó que los trabajadores con estrés presentan agotamiento físico y emocional, lo que genera un desagrado por la actividad laboral, mermando las relaciones laborales con sus compañeros y superiores.

Al inicio le pasa por la mente la idea de no ir a trabajar, pero conforme aumenta el grado de estrés inicia el ausentismo y cuando acude surgen fricciones y faltas administrativas que pueden terminar en un despido, detalló.

Algunos como Mayra no están dispuestos a renunciar, así que aguantan todo tipo de vejaciones pero se desquitan en su hogar, lo que genera que los hijos prefieran estar en casa de sus amigos.

También surgen conflictos con la pareja y hasta con los vecinos, impactando a la población.

Los daños se reflejan en la empresa a través de una baja calidad de trabajo, incrementa el riesgo de sufrir un accidente, surge la rotación de personal, surgen las incapacidades y quienes atienden a los clientes ya no ofrecen el mismo trato, agregó.

Calderón Azures mencionó que esta situación se presenta ante varias circunstancias: sobrecarga de trabajo; cuando el tiempo límite de entrega sobrepasa la capacidad del empleado; la tarea a realizar es aburrida o en ciclos repetitivos; incertidumbre en el puesto laboral y tener un espacio físico reducido en el trabajo.

Los profesionistas más afectados

Calderón Azures señaló que algunas profesiones en que se presenta con mayor frecuencia el síndrome de Burnout son: piloto aviador, dentista, empleado de la industria de la construcción, periodista, médico, profesor, directivo, policía, minero y contador.

Señaló que resultan con mayor grado de afectación quienes deben relacionarse con terceras personas, es decir que además de recibir órdenes de sus superiores deben atender al público.

En grandes empresas, quien más se expone son los gerentes, el personal de recursos humanos, departamento médico, los supervisores y, dependiendo del giro y actividad, también pueden estar expuestos los trabajadores de bajo rango cuando son sometidos a metas muy altas de producción, añadió.

“Aunque sí es más frecuente en ciertos puestos de trabajo, nadie se escapa, todos estamos sujetos a poder sufrir un estrés laboral”, abundó.

Caraveo Villalobos agregó que también afecta al personal de confianza que no percibe ningún pago extra, ya que el dinero puede ser una forma de compensar el agotamiento.

En el nivel operativo quien tiene el síndrome de Burnout es el operador que debe poner mucha atención a sus tareas como los montacargas, electricistas o quien utiliza productos químicos, dijo.

Los trabajadores de salud mental también resultan afectados por la carga emocional de sus pacientes, por ello se sugiere que acudan a espacios de contención, agregó.

Las más afectadas con el síndrome de Burnout son las mujeres, ya que además de su trabajo, son responsables de los hijos y hasta del marido.

Qué hacer para no afectar la salud

Aunque existen tratamientos farmacológicos y terapia psicológica para aprender a manejar la tensión en el área laboral, lo más conveniente es realizar actividades de recreación y ejercicio, coincidieron los expertos.

En el caso de los derechohabientes del IMSS, pueden acudir al centro de seguridad social, mejor conocida como “casa de la asegurada”, donde se ofrecen clases de baile, manualidades, cocina y distintos deportes, sugirió Calderón Azures.

El trabajador debe alejarse de la situación que provoca el estrés, ya sea la sobrecarga de trabajo o combinar la monotonía con un programa recreativo, aunque para ello es necesaria la participación del departamento médico de la empresa donde se labora y el representante del patrón para que juntos establezcan programas especiales.

De no ser posible, entonces se sugiere que al término del trabajo, la persona estresada participe en actividades que le provoquen felicidad.

Agregó que cuando la enfermedad está muy avanzada, se debe tener en cuenta la posibilidad de cambiar de empleo porque al no quitar los elementos que ocasionan el estrés, el padecimiento continuará incrementando.

Aunque renunciar debe ser la última decisión a tomar, sobre todo ante la escasez de empleo que hay en la ciudad, ya que al carecer de dinero surgirá la depresión, abundó Caraveo Villalobos.

No se trata que diga “hasta aquí” y renuncie, sino que se autoevalúe para identificar la situación que le genera estrés y agotamiento para poder aplicar cambios.

Se deben reconocer las capacidades y los límites “y no decir siempre que sí” al trabajo que les sea solicitado, indicó.

Deben comprender que la empresa no se va a desmoronar si no resuelven el problema a media noche en casa, abundó.

También se tienen que cuidar las relaciones familiares, pues así como los problemas se llevan al hogar, algunos quieren resolver en el trabajo los conflictos con los hijos o la pareja.

Para contrarrestar el estrés es necesario delegar responsabilidades y compartir créditos, así como dejar de sentirse únicos, independientemente del cargo que ostenten, sugirió.

Agregó que los patrones que busquen reducir el estrés o Burnout de sus empleados pueden solicitar un curso especial al Centro de Integración Juvenil comunicándose al número telefónico 616-90-99.

Indicó que ofrecen el servicio desde hace más de tres años y quien más solicita el apoyo son directivos de empresas maquiladoras.

Fuente

Consultas:
charlasdeseguridad@live.com.ar 
@charlasdeseguri

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